Cine y Cosas

SOPA DE GANSO Y EL CHISTE COMO RECURSO NARRATIVO

                         

Resulta que hoy he visto Sopa de Ganso, que resulta ser una de mis películas favoritas de todos los tiempos. He pensado en cómo en toda la obra de los Hermanos Marx se da rienda suelta al anarquismo humorístico y al surrealismo cómico, pero siempre se ve lastrado de alguna manera (normalmente subtramas amorosas odiadas por cualquier espectador moderno) excepto en esta.

En Duck Soup no existe trama y no existen personajes (¿en qué bando están Chico y Harpo? En cada escena parece que cambian), ni siquiera hay mensaje o subtexto, más allá de una sutil e irrelevante lectura política que es más un chiste que otra cosa: En Sopa de Ganso sólo hay gags.

¿Qué aportan las escenas de Groucho con sus ministros o las de Chico vendiendo cacahuetes o Harpo acostándose con la mujer del vendedor de limonada o cualquiera a la “historia”? Nada. Los Hermanos Marx, Leo McCarey y sus guionistas ya sabían en 1933 que lo único que realmente importa en una comedia es que sea graciosa. Y Sopa de Ganso es muy graciosa.

Pienso en otras películas que siguieron su espíritu como Monty Python and the Holy Grail, Airplane! o Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, obras que no alcanzan la potencia destructora de la narrativa de Sopa de Ganso, pero sí se instauran como obras relevantes del surrealismo que no son estudiadas en el círculo académico por su condición humorística.

El caso es que Sopa de Ganso mantiene su condición punk, tiene chistes que se siguen repitiendo a día de hoy y canciones que no son pesadas y está bellísimamente rodada en planos generales y americanos que permiten a los Hermanos moverse todo lo que quieran por el escenario.